La foto y la pregunta
Pruébalo
Lo que se envió
Imagina un teléfono sostenido sobre la mesa de la cocina. En la hoja de abajo: seis restas escritas a lápiz por un niño, una debajo de la otra. Cinco están bien resueltas. La cuarta salió mal en algún punto. En la tercera, una cifra quedó borrosa donde una mano la arrastró. Arriba, en la esquina, con el mismo lápiz, está el nombre del niño.
Ese párrafo ocupa el lugar de la imagen. En esta página no hay ninguna fotografía, y resulta que no hace falta, porque todo lo que vale la pena juzgar está en la respuesta y no en la foto. Tú envías una hoja; lo que vuelve son unas frases, y esas frases son la parte que hay que leer con cuidado.
La otra mitad de lo que se envía es la pregunta escrita debajo. Esta demostración deja la foto quieta y cambia solo eso, tres veces.
Qué entra y qué vuelve
Entrada de imagen
Foto de la hoja
Entrada de texto
Tu pregunta
Un solo sistema de IA
Explicación escrita
Salida de texto
Dos entradas, un sistema, una respuesta escrita. Nada en el camino se detiene a preguntarte qué querías saber en realidad.